domingo, 11 de mayo de 2008

-arrivals

dijo que debía esperarla en el aeropuerto, muy bien vestido, con su traje y su corbata, con los zapatos relucientes...al salir por las llegadas nacionales de la terminal, triskel se arrodilló, le besó suavemente la mano y la tomó suavemente del brazo, mientras con la otra mano transportaba su maleta.ishtar a penas le miró, algo ruborizada pero muy orgullosa de haber centrado la atención de cuantos esperaban allí con triskel... la escena había creado cuchicheos y preguntas en las cabecillas de los presentes.al llegar al coche, le abrió la puerta, retiró hacia atrás el asiento y la dejó sentar. la descalzó de sus botas, y le besó los tobillos, le masajeó los pies y finalmente hundió su cabeza bajo su faldita corta y estrecha, ishtar apenas se inmutaba mientras su perrillo le lamía y relamía la vulva, que poco a poco iba humedeciéndose entre los labios de triskel, hábil y perseverante, de rodillas en el garage pasaba una y otra vez su lengua en la garganta más caliente y dulce de su ama. la penumbra les cobijaba pero siempre el trajín de la gente unos coches más allá les podría sorprender....triskel cesó tras un golpe seco de ishtar en la nuca y se apresuró en ponerse al volante y a llevarla a su restaurante favorito, la obsequió con una finísima cadena de oro apenas perceptible... era un humilde pero delicadísimo regalo. triskel tenía un gusto impecable para ofrendar a ishtar.pasaron una velada tranquila, se pusieron al día, el uno al otro, ishtar sacó su monedero y dejó pagada la cena con una suculenta propina mientras triskel no osaba mirar de frente al camarero, ella manda, ella paga en público.al llegar a casa se metió en la ducha mientras triskel la iba limpiando con su lengua antes de dejar correr el agua,... después ella se metió en la cama, arropada por su amado triskel y mientras él esperaba de rodillas a su lado a que se durmiera dieron las once, luego las doce... la deseaba tanto que sólo ansiaba dormir con ella y despertarse a su lado cada mañana pero no era posible, triskel debía dormir a sus pies, en una alfombrita que su ama había comprado para él, triskel sabía que para dormir junto a ella, para rozarla durante el sueño, para sentir como respira y se despierta... debía depositar un billete de 500 euros en su mesita, era una condición que le mantenía muy alejado de ella, debía pagar por soñar junto a ella y ese dinero no podía pagarlo, y mucho menos cada día. aquella noche dejó aquel precio en la mesita y durmió, soñó junto a ella hasta que se hizo de día. ishtar se despertó pronto y antes de saltar de la cama, lo hizo triskel, muy sumiso, muy dormido pero muy servicial... se arrodilló para saborear de nuevo las esencias que ishtar le ofrecía, era su obligación diaria... e ishtar se despertó entre sus propios gemidos...