domingo, 11 de mayo de 2008

-triskel

llegó a casa cansada de trabajar, eran ya las ocho y mientras se desabrochaba el abrigo... su perrita la descalzaba. se sentó, ishtar, en el sofá, le sirvió la cena caliente y un vaso de vino... apoyó sus pies en la espalda de su perrito que se había tirado a sus pies, sobre las baldosas...ishtar acabó rápidamente de cenar, dejó su plato y su copa en la mesita, se quitó las braguitas y se las introdujo en la boca a su perrita para que las lamiera y se quedara con el olor y el sabor de su ama tras un día duro de trabajo, de idas y venidas... mientras le acariciaba el pelo.triskel se arrodilló y suplicó a su ama que le dejara llevar aquellas braguitas toda la noche y todo el día siguiente, quería tenerla cerca... ishtar le concedió el deseo aquellas braguitas le quedaban estrechas, le oprimían y sabía que no debía desgarrarlas... con sumo cuidado las llevó, no hizo movimientos bruscos y apenas se sentó para no forzarlas y la perrita triskel durmió, lamió y trabajó orgullosa con la ropa interior de su ama aprisionando sus movimientos y poniendole límites...